Inktober: ParaNorman

There’s nothing wrong with being scared Norman,
so long as you don’t let it change who you are.

 

Mi segunda película animada favorita: ParaNorman.
Y, damas y caballeros, oficialmente acabo de romper récord con este dibujo: el año pasado hice 24 Inktobers ¡y este año ya voy en 25!

Inktober: Andy the explorer

Andy la Exploradora es una niña extraordinaria en todo el sentido de la palabra: no es, para nada, ordinaria. Mientras que algunas niñas coleccionan muñecas, lápices labiales o incluso corazones enamoradizos, Andy tiene debajo de su cama una colección maravillosa de minerales, piedras y fósiles. Sus ojos tienen un color verde muy bonito, pero más bonito aún es ver la curiosidad en su mirada y la magia al descubrir cosas nuevas, y al imaginar infinitos mundos nuevos en su cabeza. ¡Y sabe tocar el sax! Sí, a Andy le gusta mucho conocer y disfrutar cosas nuevas, y a pesar de que también siente miedo o inseguridades, puedo decir sin temor a equivocarme que es una de las personas más valientes que conozco, y que si la conocieras y te encontraras en la situación más aterrante en tu vida, te sentirías segura con tan sólo tenerla a tu lado.

Andy la Exploradora es muchas cosas: es talentosa, es amable, cariñosa, detallista, creativa, con un enorme corazón y una mente brillante, pero sobre todo, Andy es mi mejor amiga en todo el mundo. Es la clase de persona que siempre sabe cómo sacarte una sonrisa (al menos conmigo nunca falla), y no puedo poner en palabras lo agradecida y afortunada que me siento de haber vivido tantas aventuras a su lado, y de saber que aún nos aguardan muchas más. Definitivamente recomiendo tener un(a) amigo(a) explorador(a) en sus vidas, aquel compañero y cómplice incondicional que los toma de la mano para aventurarse, que te recuerda quién eres en realidad cuando parece que lo has olvidado, con quien puedes ser tu misma con completa naturalidad y con el que no importa lo mucho que coman y coman y coman, siempre podrán ejercitar su abdomen después de tanta risa. 760.

Inktober Ocelote

Una de mis leyendas mexicanas favoritas cuando era niña es la del ocelote. Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, habitaba el ocelote en el Centro de México, con su piel completamente dorada y suave. Lo que más le gustaba era acostarse a la orilla del lago y observar el cielo mientras las estrellas salían una por una. Las conocía todas y se consideraba su amigo y guardián, pero a quien amaba y veneraba era a la señora Luna, Meztli.
Una noche, vio aparecer una estrella con una larga cola, y la detestó porque pensó que intentaba competir con la belleza de la Luna. La observó acercarse durante varias noches hasta que no pudo más y le gritó que no le agradaba que estuviera en el mismo cielo que su amada Luna y sus hermanas las estrellas, que se alejara para siempre. Ofendida, el cometa le arrojó flechas y piedras de fuego para castigarlo. “¡Así aprenderás a no insultar a Citlalmina, la estrella que tira flechas”, le gritó y se alejó para siempre.
El ocelote estuvo escondido varios días en su cueva. Su piel jamás volvió a brillar como antes, y se volvió agresivo e inquieto. Meztli se compadeció de su sufrimiento y le otorgó el poder para ver de noche, por eso el ocelote duerme de día y sale sólo cuando su amada luna brilla en lo alto del cielo.

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