Inktober 2016 num. 22

Inktober Ocelote

Una de mis leyendas mexicanas favoritas cuando era niña es la del ocelote. Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, habitaba el ocelote en el Centro de México, con su piel completamente dorada y suave. Lo que más le gustaba era acostarse a la orilla del lago y observar el cielo mientras las estrellas salían una por una. Las conocía todas y se consideraba su amigo y guardián, pero a quien amaba y veneraba era a la señora Luna, Meztli.
Una noche, vio aparecer una estrella con una larga cola, y la detestó porque pensó que intentaba competir con la belleza de la Luna. La observó acercarse durante varias noches hasta que no pudo más y le gritó que no le agradaba que estuviera en el mismo cielo que su amada Luna y sus hermanas las estrellas, que se alejara para siempre. Ofendida, el cometa le arrojó flechas y piedras de fuego para castigarlo. “¡Así aprenderás a no insultar a Citlalmina, la estrella que tira flechas”, le gritó y se alejó para siempre.
El ocelote estuvo escondido varios días en su cueva. Su piel jamás volvió a brillar como antes, y se volvió agresivo e inquieto. Meztli se compadeció de su sufrimiento y le otorgó el poder para ver de noche, por eso el ocelote duerme de día y sale sólo cuando su amada luna brilla en lo alto del cielo.

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